Requisitos para reagrupar padres y abuelos

requisitos para reagrupar padres y abuelos

La reagrupación de los padres o abuelos de ciudadanos españoles (llamados ascendientes por la ley aplicable) es una cuestión complicada.

Si estás pensando en reagrupar a los tuyos, no pretendo desanimarte sino todo lo contrario, concienciarte de que debes preparar bien la solicitud para que tu intención de traer a tus padres a vivir a España no se convierta en un imposible.

Podría simplemente escribir un listado de requisitos mal explicados y documentos genéricos con los que hacer una solicitud de visado de reagrupación comunitaria de ascendientes o de tarjeta de residencia (en el caso de que estén exentos de la obligación de obtener visado por su país de origen) pero prefiero ofrecer información más relevante.

Ojalá te sirva para evitar que inicies una solicitud mal planteada de reagrupación de ascendientes.

Siento que parezca muy dramático el inicio de este post pero, han existido casos en los que de ninguna manera han podido los ascendientes pisar ni siquiera España porque:

1º Se solicitó la reagrupación comunitaria ignorando los requisitos fundamentales.

2º Fue denegada la reagrupación

3º El Tribunal Supremo confirmó la denegación, es decir, dijo que era correcta la denegación.

4º Después de todo ello, requiriendo visado de turismo para entrar a España, éste no se concederá jamás porque obviamente “los solicitantes no cumplen con el perfil de turista y el riesgo de que se queden en España de manera irregular es muy alto”.

Así que, aunque no es tan grave cuando no se requiere visado para la entrada a España sí lo es cuando los ascendientes que se pretende reagrupar son nacionales de uno de los países a los que se les exige visado Schengen para entrar a España.

Por eso, como no es fácil reagrupar a los ascendientes una vez que se accede a la nacionalidad española voy a resumir en 8 puntos, las claves sobre la reagrupación de ascendientes de españoles:

1. No basta con acreditar el parentesco sino que deben ser ascendientes “a cargo” económicamente.

No será aceptado el argumento de que “sólo te tienen a ti” y que “quieres que vivan contigo en España”. Debe acreditarse el cumplimiento del requisito de que están a tu cargo.

(Puede parecer que son expresiones crueles pero, más abajo, voy a dejarte mencionados unos extractos de sentencias del Tribunal Supremo, que prácticamente dicen eso)

2. Con ascendiente “a cargo” la ley se refiere a “total y absolutamente dependientes del ciudadano español o cónyuge de éste”. En otras palabras, que si no fuera por tus envíos de dinero, no se sepa qué sería de ellos.

3. Los envíos de dinero deben ser frecuentes. No es necesario que sean hechos todos los meses, religiosamente, el mismo día, por la misma cuantía… Lo que se hallará será una media, de tal forma que puede enviarse con más o menos frecuencia pero la cantidad mensual media debe ser superior al salario mínimo del país de origen.

4. Si el ascendiente a reagrupar está enfermo, ha de acreditarse desde el principio porque puede ayudar.

5. No puede usarse el argumento de que tú, como hijo necesitas de alguna manera tener cerca de tus padres. Ni desde el punto de vista afectivo (que no le interesará ni al consulado ni al Tribunal), ni desde el punto de vista práctico ( para que cuiden a sus nietos y ahorres en los gastos de niñera) ni cualquier otro argumento que haga pensar que no son ellos los que te necesitan sino tú a ellos.

6. Cuanta más edad tengan tus padres, mejor porque no vendrán en edad laboral y será más fácil demostrar que viven a tu cargo.

Piensa que, si están en edad laboral hay que acreditar que no trabajan y porqué no lo hacen, pudiendo hacerlo.

Por todo ello, en muchos casos, para lograr la reagrupación de los padres habrá que realizar una preparación previa del expediente, al menos 1 año antes, para asegurarnos de que se cumplen las condiciones.

Hay quien empieza a enviar dinero a sus padres y al cabo de 2 meses ya les solicita el visado…Esto no se debe hacer porque después, puede ser muy problemático porque el consulado ya sabrá que denegó ese mismo visado y revisará la nueva solicitud con más detalle.

Todo lo que he indicado hasta aquí es porque la normativa es muy estricta sobre este trámite de reagrupación de ascendientes de españoles y en caso de denegación, el Tribunal Supremo también lo es así que, lo mejor es tratar de adaptar la solicitud que se presente a los requisitos establecidos legalmente de la manera que los jueces han interpretado después.

La legislación basa la concesión de la reagrupación de los padres extranjeros de españoles, en medios económicos y poco más.

Tal vez, sea más acertado decir incluso que no se basa en nada más que en medios económicos.

Pero lo peor no es que se exija que el reagrupante tenga el dinero mensual suficiente para reagrupar a sus padres de acuerdo con las cantidades establecidas sino que, además, se exige que los padres del español a reagrupar sean muy pobres.

De hecho, deben ser tan pobres o tan mayores que necesiten esa ayuda de su hijo nacionalizado español para poder subsistir en su país de origen.

No basta con que el hijo español envíe dinero a sus padres sino que, ése dinero que les envíe, debe ser imprescindible para su supervivencia y no una mera ayuda.

Y éste es precisamente el problema. Cuando los padres extranjeros de un español son mayores, suelen tener en la mayoría de los casos una pensión de jubilación con la que se mantienen, de manera que aunque se les envíe dinero, éste es un complemento y no supone que vivan “dependientes económicamente de su hijo español”.

Como decía, el Tribunal Supremo ha sido inflexible en cuanto al cumplimiento y demostración del requisitos de ser ascendiente “a cargo” y de hecho, esto es lo que han dicho, literalmente, en varias sentencias:

“La recurrente centra sus alegaciones en la existencia de un núcleo familiar entre ella misma y sus padres, solicitantes del visado, a quienes une una estrecha relación de la que serían muestras la ayuda económica prestada y los reiterados viajes de aquéllos para venir a España "a pasar temporadas tanto con su hija como con sus únicos nietos". Concluye que la denegación del visado de reagrupación habría vulnerado el derecho a la vida privada y familiar.

La alegaciones, inspiradas en el lógico deseo de la hija de tener consigo a sus padres jubilados en un marco afectivo de mayor proximidad (y en un marco económico más favorable), no pueden prosperar desde el momento en que las normas nacionales y comunitarias antes relacionadas, que regulan la reagrupación familiar de los ascendientes de ciudadanos comunitarios, vinculan la concesión de los correspondientes visados a determinadas situaciones de hecho (tratarse de "ascendientes a cargo") y no a la mayor o menor intensidad de las relaciones familiares y de los lazos afectivos entre reagrupantes y reagrupados.”

En otra sentencia, el Tribunal Supremo reitera la idea:

“Esta Sala mantiene el criterio de que en casos como el presente la dependencia económica de los reagrupados respecto de la reagrupante no se acredita simplemente con presentar documentación de los envíos de dinero por parte de la segunda a los primeros durante el año anterior a la solicitud de visado, sino que se ha de probar también que los reagrupados carecen de cualquier ingreso o que éstos son muy escasos, de forma que para que los mismos puedan vivan en los términos arriba expuestos necesitan de forma perentoria esos envíos por parte de la reagrupante; para lo cual, en consecuencia, se ha de probar la exacta situación económica, social y familiar de los dependientes.”

“El hecho de que el nivel de vida en aquel país sea el que describe la recurrente en casación no significa que resulte "absolutamente imposible llevar una vida digna en Cuba". Y aunque la hija residente en España (el matrimonio tiene otra hija, residente en Florida) y que goza de mayores ingresos por su actividad profesional como odontóloga contribuya al bienestar de sus padres mediante las transferencias periódicas que se han reseñado, tal circunstancia no implica, repetimos, que aquéllos "estén a su cargo", en el sentido de que su subsistencia dependa de ella.”

“«[...] el supuesto debe enmarcarse en el derecho de reagrupación reconocido en el art. 2-d del ya citado R.D. 240/07 , que exige acreditar dos condiciones: a) que se trate de un ascendiente, b) que viva "a cargo" del reagrupante. Lo primero no esta cuestionado, pero en cuanto a lo segundo, y por imperativo del art. 217 L.E.C ., incumbe a quien va a ser reagrupado no decir, sino acreditar no ya solo que recibe dinero del reagrupante sino que, efectivamente, "está a cargo" de éste. El tema no es baladí porque las remesas de emigrantes pueden tener diversas finalidades como, solo por vía de ejemplo: a) subvencionar realmente el mantenimiento y demás necesidades básicas del ascendiente; b) simplemente mejorar sus condiciones normales de vida; c) crear un fondo de ahorro en el país de origen con vistas a un futuro regreso, algo que fue tradicional en la España de los cincuenta y sesenta; d) adquirir propiedades en el país aprovechando el mayor valor de la moneda europea y los bajos precios allí. Es lo primero lo esencial y lo que debe quedar debidamente acreditado y para ello se han de ponderar las situaciones familiares y personales concretas, y ahí entran en juego factores como la posible existencia de otros hijos que también están obligados a contribuir económica y afectivamente, la condición de estado civil del ascendiente, si percibe alguna pensión en su caso del cónyuge o de la asistencia social... etc. No podemos olvidar que se requiere que el ascendiente "viva a cargo" exclusivo del descendiente reagrupante y aun cuando esa exclusividad no figura en la norma, es inherente a ella pues de no concurrir no viviría "a SU cargo". Si la normativa hubiera querido reconocer el derecho automático a la reagrupación, no hubiera incluido este inciso porque de lo contrario podría darse el caso fraudulento de que se pretendiese reagrupar a un ascendiente potentado o verdaderamente autosuficiente con solo acreditar que se manda dinero, ello sin contar con las detectadas en ocasiones "remesas de ida y vuelta" en que un mismo dinero va y viene periódicamente para hacerlo parecer como nuevas remesas, y ello se ha detectado porque es económicamente imposible que un modesto reagrupante pague un piso en España, sostenga a su familia directa aquí y aun le quede para remitir entre 150 y 300 euros al mes a su ascendiente. Resumiendo, si alguien vive A CARGO del benefactor y solo de él, presupone que de faltar éste su existencia medianamente digna sería imposible, y eso es lo que ha de acreditarse, no solo que "manda dinero".

[...] Dicho lo anterior, la reagrupable aparece nacida en 1954 y se dice separada. Se acreditan (excluidas las duplicadas de envío y recepción) hasta al menos 44 remesas en dos años, y nada más, ni un solo dato complementario.

[...] Dado que la resolución recurrida solo hace referencias a la "necesidad", la demanda pretende acreditarla mediante el argumento de que la reagrupante, separada y madre de dos hijos uno de ellos con minusvalía, trabaja en horario incompatible con la escolarización y cuidado de los hijos, necesitando por ello a la abuela. Pues bien, aunque desgraciadamente sea así, la filosofía de la reagrupación es al de hacer frente a la necesidad que tiene el reagrupado para desenvolver su vida con un mínimo decoro, no la necesidad del reagrupante aunque excepcionalmente pudieran admitir supuesto muy extremos que no son el caso. Con todo, esa expresión de necesidad ya no tiene vigencia.

[...] Retomando el tema en su conjunto, la actora solo ha acreditado un dato objetivo, que manda dinero con periodicidad, y eso no es bastante según lo que hemos dejado expuesto, lo que determina el rechazo de la pretensión deducida en la demanda.”