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Despido verbal de empleada de hogar ¡Nuevo caso estimado a favor de la trabajadora!

(Hoy voy a contaros un caso que he llevado en el despacho sobre un despido de empleada de hogar que hemos ganado a favor de la trabajadora que fue despedida verbalmente y sin preaviso)

Me contacta su hermana.

Está muy preocupada por ella porque viven en provincias distintas y a su hermana pequeña que es empleada de hogar le han despedido.

Me llama de parte de su hermana porque está nerviosa y no sabe qué hacer.

Su hermana no sabe si tiene derecho, no sabe si firmar la carta que le dan, se siente presionada y necesita ayuda para no salir perjudicada de esa situación.

El asunto es delicado. Muy delicado porque no es que sea un despido del trabajo sino que es empleada de hogar y además, trabaja interna, es decir, vive en el mismo lugar en el que trabaja.

Así que, la situación en estos casos es el doble de incómoda: te quedas sin trabajo y sin casa, al mismo tiempo.

Despido de empleada de hogar:  preaviso y carta de desistimiento para la empleada de hogar

La normativa establece que debe darse un plazo de preaviso y parece lógico pero, también es cierto que tener en casa a un empleado con el que no te sientas seguro…no es la mejor idea. Y menos durante 20 días.

Así que, las decisiones repentinas en los casos de los trabajadores domésticos nunca son buenas. Dan lugar a nervios, confusión… lo mejor, lo ideal, lo más deseable es hablarlo con antelación para que el empleado tenga tiempo de buscar a donde ir. Que no se encuentre con las maletas en la calle el mismo día. Y mucho menos cuando no tiene a donde ir porque esté solo/a en la ciudad.

Es todo un problema porque hay que entender las dos partes. Cada uno tiene sus razones.

En este caso, una vez que sucede el despido, la situación incómoda ya está creada. Lo que queda es resolver ese contrato con las condiciones económicas que se han establecido en la normativa aplicable.

Porque una cosa es que como empleador no quieras, no te sientas a gusto o confiado con alguien en casa que ya no cuenta con tu confianza.

Otra cosa es que esa persona pueda quedar desamparada.

Eso no puede ser. A menos que haya hecho algo tan grave que hayas llamado a la policía y esté detenido/a.

¿Despidos caprichosos?

Si el despido es “caprichoso” cualquiera comprenderá que sí, que hay derecho a desistir del contrato o a despedir incluso a la empleada de hogar pero, de forma respetuosa con su persona (en primer lugar) y con sus derechos (y sí, entre ellos están los económicos).

¿A qué le llamo “despido caprichoso en el caso de una empleada de hogar”?

Pues al que simplemente se debe a cosas nimias del tipo: “la comida no estaba a mi gusto”, “últimamente se pasa con la sal y también se le acumula la plancha” o el peor de todos: “últimamente no se que le pasa que no está dispuesta a trabajar horas extra sin que se las pague”…

Este era uno de esos.

Uno de esos en los que se paga por 40 horas semanales pero en realidad se hacen muchas más.

Uno de esos en los que la trabajadora no había tenido vacaciones porque en la cabeza de su empleadora, si los acompaña a Cádiz en agosto (trabajando y más que de normal porque se junta más familia) ya esta teniendo lo que se podrían llamar “vacaciones”.

Antes de seguir, un inciso: creo que también hay trabajadores que merecen el despido. No porque se sea el trabajador ya se es un santo. Hay que ver caso por caso qué ha pasado. Este post lo baso en este caso concreto en que la empleadora era algo “tirana”.

Tanto es así, que cuando le reclamamos las cantidades y supo que demandaríamos no tuvo la delicadeza de abonarle el sueldo (ya que era momento de cobro) por el último mes que había trabajado y ¡tuvo que esperar a la sentencia para cobrarlo!

Así que había motivos para demandar. De hecho, en este caso fueron varios y buenos:

1.-Despido verbal con incumplimiento del plazo de preaviso de 20 días.

La empleada de hogar fue despedida de manera verbal de su trabajo mientras se encontraban de viaje de vacaciones de los empleadores y ella les acompañaba trabajando en el hogar de vacaciones de la familia.

Debían haber sido 20 días los concedidos como preaviso. No es sólo que la ley lo exige sino que, es humano dar este tiempo como plazo mínimo cuando la trabajadora lleva más de 3 años viviendo como interna en la casa familiar en la que trabajaba.

No existió tal preaviso de 20 días en el caso del despido de esta empleada de hogar.

2. Por incumplimiento de comunicación escrita del despido

La legislación establece que debe darse por escrito especificando bien claro si se trata de un despido o un desistimiento y que, en caso de no hacerse de manera expresa la mención al desistimiento, se entenderá que se trata de un despido.

“4. Se presumirá que el empleador ha optado por el despido del trabajador y no por el desistimiento, con la aplicación de las consecuencias establecidas en el apartado 2, cuando, en la comunicación de cese que realice, haya incumplimiento de la forma escrita en los términos indicados en el párrafo primero del apartado anterior, o bien no se ponga a disposición del trabajador la indemnización establecida en el párrafo tercero de dicho apartado, con carácter simultáneo a la comunicación”

3. Incumplimiento de la obligación de entregar nómina y abonar el salario

Después de haber pasado todo el mes de agosto trabajando para la familia en su casa de vacaciones de verano, la trabajadora no ha recibido su sueldo ni las vacaciones todavía a pesar de haberse solicitado mediante burofax que ha sido ignorado.

Consideramos que no querer contestar por escrito al burofax enviado y la no asistencia al acto de conciliación por el despido no cambia en nada el mandato legal de documentar por escrito el inicio de la relación laboral(contrato, que sí existe por escrito), la duración (nóminas) y la finalización (carta de despido o desistimiento).

4.- Falta de entrega de liquidación alguna a la empleada de hogar

Debió de haberse entregado el despido o el desistimiento acompañado de la correspondiente liquidación.

En este caso, la sentencia de primera instancia fue desestimatoria, es decir, la jueza le dio la razón a la empleadora y declaró que mi cliente se había ido voluntariamente del trabajo y no que hubiera sido despedida.

Recurrimos la sentencia, como es lógico porque se basaba en una mala interpretación de una conversación por Whatsapp que habían tenido la empleadora y mi cliente cuando aun estaba trabajando con ella.

Finalmente, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid nos dio la razón y la empleadora fue condenada a pagar la indemnización por despido.

Sentencia estimatoria del recurso de suplicación a favor de la empleada de hogar despedida verbalmente

Extracto de la Sentencia estimatoria del recurso de suplicación presentado ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid:

 SEGUNDO.- Por el cauce del apartado c) del artículo 193 de la Ley Reguladora de la Jurisdicción Social denuncia la actora la infracción del artículo 28 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, por considerar que la sentencia no es exhaustiva dado que no menciona norma o jurisprudencia en la que fundamente su decisión y no aplica el artículo 11 del Real Decreto 1620/2011 alegando que ha quedado acreditado el hecho del despido a través de la conversación de Whatsapp de 28 de agosto de 2015, siendo la fecha de la baja en seguridad social el siguiente día 31, tras haber estado todo el mes trabajando en la casa de vacaciones para más personas de las que habitualmente componen la familia, señalando que lleva cuatro años en la casa y que la empleadora tiene 85 años, habiéndole dicho la hija en la conversación aludida que sus jefes son mayores y ella era quien mandaba, así como que siguiera trabajando y a la vuelta se le liquidaba, lo que, concluye, evidencia el despido, no habiendo por su parte voluntad de dimitir como considera resulta del hecho de que siguiera trabajando en la casa de vacaciones hasta que se le dio de baja.

            De las frases de la conversación mantenida entre la actora y la hija de sus empleadores que se reflejan tanto en el relato fáctico como en la fundamentación jurídica de la sentencia, que tuvo lugar el 28 de agosto, resulta claramente que dicha hija efectuaba reproches a la actora que estaba trabajando para la familia en la casa de vacaciones, sin que el hecho de que ésta contestase que ya no daba más de sí pueda equipararse a una petición de baja voluntaria, que en tal caso hubiera tenido lugar ese mismo día, debiendo tenerse en cuenta que es la hija de los empleadores quien le dice que si es así cuando vuelva se le liquida, es decir es la parte demandada la que a la vista de que la actora manifiesta no dar más de sí decide acabar con la relación laboral, tal y como hace al regresar a Madrid, dándole de baja en la seguridad social el día 31 del mismo mes.  Y es que efectivamente la prueba de un despido verbal no es muchas veces fácil y por tanto hay que estar a los  indicios y a los actos propios de las partes, no resultando de la conversación que en parte reproduce la juzgadora a quo ninguna manifestación dimisoria por parte de la trabajadora que se limita a decir que hace lo que puede y que no puede hacer más, mientras que si hay manifestación de acabar con la relación laboral por la parte empleadora por estar insatisfecha con el rendimiento de la trabajadora y dado que ésta le dice no poder aumentarlo, no solo le hace saber que a la vuelta a Madrid liquida dicha relación, sino que efectivamente lo hace de forma inmediata, el día 31 de agosto, dándola de baja en seguridad social, lo que es un acto inequívoco de poner fin al contrato, por todo lo cual efectivamente hemos de estimar que la actora fue despedida verbalmente y por tanto el despido es improcedente conforme a lo dispuesto en el artículo 11.4 del Real Decreto 1620/2011, que dice así:

“Se presumirá que el empleador ha optado por el despido del trabajador y no por el desistimiento, con la aplicación de las consecuencias establecidas en el apartado 2, cuando, en la comunicación de cese que realice, haya incumplimiento de la forma escrita en los términos indicados en el párrafo primero del apartado anterior, o bien no se ponga a disposición del trabajador la indemnización establecida en el párrafo tercero de dicho apartado, con carácter simultáneo a la comunicación.”

Dichas consecuencias del apartado 2, son “para el caso de que la jurisdicción competente declare el despido improcedente, las indemnizaciones, que se abonarán íntegramente en metálico, serán equivalentes al salario correspondiente a veinte días naturales multiplicados por el número de años de servicio, con el límite de doce mensualidades.”

                       

  VISTOS los anteriores preceptos y los demás de general aplicación,

F A L L A M O S

Que estimamos el Recurso de Suplicación número ____/2016 formalizado por la letrada DOÑA BEATRIZ MURILLO MARTÍNEZ en nombre y representación de DOÑA, contra la sentencia número /2016 de fecha 15 de marzo, dictada por el Juzgado de lo Social número 18 de los de  Madrid, en sus autos número /2015, seguidos a instancia de la recurrente frente a DOÑA, en reclamación por despido, revocamos la resolución impugnada y declaramos improcedente el despido de la trabajadora y condenamos a la empleadora a estar y pasar por tal declaración y a abonarle la indemnización reclamada.

Fue un procedimiento al que hubo que dedicarle muchas horas pero finalmente, conseguimos una sentencia justa, que se adecuaba a la realidad de lo sucedido.

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